Una multitud de venezolanos se dio cita en la Plaza de San Pedro para presenciar la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, quienes fueron declarados santos por el papa León XIV. La ceremonia estuvo marcada por aplausos, cantos y lágrimas, tanto en Roma como entre millones de venezolanos que siguieron el evento desde su país.
José Gregorio Hernández, conocido como “el médico de los pobres”, dedicó su vida a atender gratuitamente a quienes más lo necesitaban, incluso costando de su propio bolsillo medicamentos. Su canonización reconoce oficialmente la recuperación milagrosa de una niña herida de bala.
Carmen Rendiles, a pesar de una discapacidad física, se destacó por su vocación religiosa y su labor educativa. Dos milagros avalaron su santidad, incluyendo la curación inexplicable de una médica y la recuperación milagrosa de otra mujer.
En la misma ceremonia, fueron canonizados otros cinco santos de distintos países, consolidando un acto histórico para la Iglesia y generando especial orgullo entre los venezolanos.
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