Don Onésimo Hernández Beltrán detalló que el motociclista no respondió por las consecuencias que hoy afectan su salud y estabilidad económica.
COSOLEACAQUE
AGENCIAS
A sus 77 años, don Onésimo Hernández Beltrán enfrenta una complicada recuperación luego de haber sido atropellado brutalmente por un motociclista que, tras el accidente, presuntamente lo dejó abandonado a su suerte en calles de la colonia Patria Libre.
El adulto mayor, quien se dedica a la albañilería para sostenerse económicamente, relató que el percance ocurrió hace aproximadamente un mes cuando caminaba con su carretilla sobre la calle Benito Juárez, después de realizar compras en el mercadito de la Patria Libre Primera Sección.
De acuerdo con su testimonio, varios vehículos le cedieron el paso para cruzar la calle; sin embargo, una motocicleta que aparentemente circulaba a velocidad considerable no logró detenerse y terminó impactándolo violentamente.
“Pensé que también se iba a detener, pero no. Cuando reaccioné ya me había atropellado y me lanzó varios metros”, expresó don Onésimo, quien quedó semiinconsciente sobre el pavimento tras el golpe.
Tras el accidente, una persona llegó al lugar asegurando que asumiría la responsabilidad de los hechos, argumentando que el motociclista presuntamente trabajaba para él. Posteriormente, ya en el Hospital General de Minatitlán, el mismo hombre reiteró que apoyaría con gastos médicos y medicamentos.
Sin embargo, según denunció la familia, únicamente acudió días después una persona identificada como Neftalí, quien prometió regresar con medicamentos e insumos necesarios para su recuperación, pero desde entonces no volvió ni contestó las llamadas telefónicas.
“Hasta ahorita no han venido. Yo resulté policontundido y nadie respondió”, lamentó.
Las lesiones sufridas continúan afectándolo severamente. El dolor constante en la cadera y la inflamación en una de sus piernas le impiden caminar con normalidad y realizar cualquier actividad laboral.
Además de las afectaciones físicas, el accidente también frenó un proyecto personal que tenía para construir piletas destinadas a la crianza de mojarras, actividad con la que esperaba mejorar la economía familiar.
Don Onésimo también destacó el desgaste emocional y físico que enfrenta su esposa, de 72 años, quien se ha convertido en su principal cuidadora durante este proceso.
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