La memoria no es un archivo rígido e inalterable. Por el contrario, el cerebro revisa y ajusta constantemente la información que guarda. Una investigación reciente sugiere que incluso algo tan simple como volver a probar azúcar puede modificar recuerdos ya formados. El hallazgo proviene de científicos del Instituto Friedrich Miescher de Investigación Biomédica y la Universidad de Basilea, y fue publicado en la revista Current Biology.
El estudio demuestra que, en la mosca de la fruta, volver a recibir una recompensa dulce puede debilitar recuerdos asociados a esa misma recompensa. Lejos de borrar la memoria, el cerebro parece “bajarle el volumen”, reduciendo su influencia sobre el comportamiento.
Para investigar este fenómeno, el equipo liderado por Johannes Felsenberg trabajó con Drosophila melanogaster, un organismo ampliamente utilizado en estudios de neurociencia. En el experimento, las moscas fueron entrenadas para asociar ciertos olores con una recompensa de azúcar. Tras ese aprendizaje, buscaban activamente esos olores, ya que los vinculaban con una experiencia positiva.
Luego ocurrió el paso clave: las moscas recibieron azúcar nuevamente, pero esta vez sin ningún olor asociado. Es decir, obtuvieron la recompensa fuera del contexto en el que habían aprendido a buscarla.
El resultado fue llamativo. Después de esta segunda exposición al azúcar, las moscas dejaron de mostrar una preferencia marcada por los olores que antes reconocían como “premio”. En términos simples, el recuerdo seguía existiendo, pero ya no guiaba su conducta como antes.
A DETALLE
Una forma sencilla de pensarlo es como una canción conocida que deja de llamarnos la atención: sigue estando en nuestra cabeza, pero ya no nos impulsa a cantarla o buscarla. En este caso, el cerebro de la mosca parece decidir que esa información ya no es tan relevante.
BASILEA
AGENCIAS
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