La tesis doctoral “Behavioral and hormonal coping with environmental and social challenges in Geoffroy’s spider monkey (Ateles geoffroyi)”, realizada por Juliane Damm, analiza cómo la flexibilidad social de los monos araña permite afrontar retos ecológicos y sociales mediante ajustes conductuales que se reflejan en cambios hormonales.
La egresada del Doctorado en Neuroetología, impartido por el Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV), dijo que el objetivo del estudio fue determinar si las variaciones en la estructura de los subgrupos (tamaño y composición) influyen en los niveles de cortisol –marcador endocrino asociado a la respuesta al desafío– y, por ende, si la conducta social funciona como una estrategia de afrontamiento frente a la escasez de recursos y el riesgo de depredación.
La investigación se desarrolló en Punta Laguna, ubicada en la Península de Yucatán, donde Juliane Damm realizó trabajo de campo durante dos años y convivió con una comunidad maya que le facilitó el seguimiento de los grupos de monos araña.
El estudio, explicó, combinó observaciones detalladas de conducta social con análisis hormonales (medición de cortisol), lo que permitió establecer relaciones directas entre contexto ecológico, organización social y respuesta endocrina.
Los resultados muestran una respuesta dependiente del tipo de desafío ecológico. Mencionó factores como: escasez de alimento, es decir, los animales que formaban subgrupos pequeños presentaron niveles de cortisol más bajos comparados con los que estaban en subgrupos grandes durante los periodos de baja disponibilidad de recursos.
La explicación es funcional: la reducción del tamaño de los subgrupos disminuye la competencia por alimento y los costos energéticos asociados a las disputas.
Asimismo, el riesgo de depredación: en contextos con alta probabilidad de depredadores, la estrategia óptima fue permanecer en subgrupos grandes, donde la vigilancia colectiva reduce el estrés individual, también reflejado en niveles menores de cortisol.
Juliane Damm subrayó que estos hallazgos confirman la hipótesis de que la flexibilidad social es una respuesta adaptativa a presiones ecológicas distintas, y aportan evidencia sobre cómo las de tipo ambiental pudieron impulsar la evolución de complejas dinámicas sociales en primates.

La conducta social dinámica parece ser un empujón muy fuerte para la evolución de esas conductas sociales dinámicas, porque exige incrementos en la cognición social y otras adaptaciones
Juliane Damm
Egresada del Doctorado en Neuroetología
XALAPA
PAOLA CORTÉS
Liberal del Sur – Periodismo Trascendente Noticias de Coatzacoalcos y el Sur de la Región