Profundo pesar ha causado en Coatzacoalcos, Nanchital y municipios de la región sur de Veracruz el fallecimiento del licenciado Miguel Ángel Piña Lara, reconocido servidor público del Poder Judicial, cuya trayectoria profesional y calidad humana dejaron una huella imborrable entre compañeros de trabajo, periodistas y ciudadanía en general.
Quienes tuvieron la oportunidad de conocer a Piña Lara coinciden en describirlo como un hombre íntegro, cercano y comprometido con su labor. A lo largo de su carrera se desempeñó como agente del Ministerio Público en distintos municipios de la región, convirtiéndose en una figura respetada y apreciada por su profesionalismo, trato digno y vocación de servicio. En Coatzacoalcos, donde ejerció durante varios años, fue considerado toda una institución dentro del ámbito ministerial.
Su paso por diversas agencias del Ministerio Público dejó gratos recuerdos no solo entre quienes laboraron a su lado, sino también entre la ciudadanía que acudía en busca de justicia. Destacó por su disposición permanente para escuchar, orientar y atender con responsabilidad cada caso, lo que le permitió ganarse el respeto de la sociedad.
En el gremio periodístico, especialmente entre reporteros de la llamada vieja guardia, como lo expresó Don Ernesto Malpica, su deceso ha sido sentido de manera particular. Miguel Ángel Piña Lara mantuvo siempre una relación cercana y cordial con los comunicadores, a quienes recibía con amabilidad y apertura, brindando información con profesionalismo y sin gestos de molestia. Pese a su apariencia seria, se distinguía por su trato afable, su sentido del humor y la confianza que generaba entre quienes lo conocían.
Sus inicios en la región se remontan a su etapa como agente del Ministerio Público en el antiguo penal de Palma Sola, cuando aún era un joven recién egresado de la Facultad de Derecho. Originario de Ciudad Obregón, Sonora, su llegada al sur de Veracruz estuvo marcada por una historia de amor que definiría su vida personal y profesional.
Durante su etapa como estudiante en la ciudad de Puebla conoció a quien sería su compañera de vida, la doctora Zoila Balderas, también estudiante en ese entonces, hija de don Francisco Balderas Gutiérrez, exdirigente sindical de la Sección 11 del STPRM en Nanchital. Tras contraer matrimonio, Miguel Ángel Piña Lara decidió establecerse de manera definitiva en esta región, donde formó una familia apreciada y ampliamente conocida.
La doctora Zoila Balderas se desempeñó posteriormente como alcaldesa de Nanchital, consolidando junto a su esposo un hogar vinculado al servicio público y al compromiso social. En el ámbito personal, Piña Lara era un hombre sencillo, que disfrutaba de la convivencia entre amigos y tenía especial gusto por la música norteña.
Hoy, su partida deja un vacío entre quienes compartieron con él el ejercicio profesional, la amistad y la vida cotidiana. Su legado como servidor público honesto y ser humano ejemplar permanecerá en la memoria de la región. Descanse en paz Miguel Ángel Piña Lara.
COATZACOALCOS
AGENCIAS
Liberal del Sur – Periodismo Trascendente Noticias de Coatzacoalcos y el Sur de la Región