En los artículos anteriores hablamos del caso de Noelia Castillo, una joven española de 25 años, que murió el jueves 26 de marzo luego de recibir la eutanasia que solicitó tras sobrevivir a una caída desde un quinto piso, luego de haber sido víctima de agresión sexual.
Su historia generó debate internacional por el vínculo entre salud mental, secuelas físicas derivadas de una lesión medular y el derecho a una muerte asistida, en un proceso que inició en 2024 y que su familia intentó frenar durante casi dos años.
Dilema ético de la eutanasia
El avance en la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido en el mundo es notable, sin embargo, el debate ético persiste.
De manera general existen dos corrientes filosóficas importantes que manejan la eutanasia; ciencia y religión, basadas en las creencias y conocimientos que las conforman.
Las personas que defienden la eutanasia refieren el derecho del enfermo a elegir libremente el momento de su muerte.
Las personas en contra de la eutanasia consideran este derecho una arbitrariedad humana para un asunto divino para algunos y científico legal para otros.
Algunos puntos en contra de la eutanasia son:
• La vida como un derecho inalienable, es decir, intransferible, individual, al elegir la eutanasia entrego mi libertad y termino con ella. • Falta de límites claros.
• Dificultad para la toma de posición en el caso de enfermos mentales.
• Probable disminución de recursos destinados para la investigación relacionada con la cura de enfermedades, ya que podría resultar más económico dejar morir a las personas.
Algunos puntos a favor de la eutanasia son:
• Derecho a disponer de la propia vida.
• En determinadas condiciones la vida puede ser indigna y humillante para sí mismo y para los demás, por lo que debe considerarse la decisión de evitar prolongar una vida cuando esta no se pueda vivir.
• Tener derecho a morir dignamente.
• ¿Es justo morir de una forma tan dolorosa?
La eutanasia es uno de los problemas éticos clínicos más importantes para los profesionales de la salud ya que involucra los valores del personal sanitario, de los pacientes, de sus familiares y personas cercanas, así como los valores de las instituciones a las que pertenecen y los de la sociedad en la que viven.
En consecuencia, el conocimiento de la ética clínica relacionada con la eutanasia y el suicidio asistido permite hacer frente y resolver problemas relacionados con los grandes cambios que están ocurriendo constantemente en la ciencia, la técnica y la sociedad.
La eutanasia y el suicidio asistido son acciones encaminadas a ayudar a las personas con enfermedades incurables, sufrimiento y dolor crónico que así lo soliciten a tener una muerte digna mediante la administración de fármacos letales prescritos por personal de salud.
El contexto en el que se aplican la Eutanasia y el Suicidio asistido depende de varios factores científicos, políticos, éticos, religiosos, morales, culturales y socioeconómicos que siguen generando múltiples debates relacionados con estas prácticas.
Es importante el conocimiento claro y preciso acerca de estos conceptos y las condiciones que los regulan en los diversos países del mundo para reflexionar acerca de la autonomía del ser humano, la vida, la muerte y el derecho de las personas a decidir morir con dignidad.
La eutanasia no es legal en México principalmente porque la Ley General de Salud (artículo 166 bis 21) y el Código Penal Federal (artículo 312) la prohíben explícitamente, calificándola como homicidio por piedad o auxilio al suicidio.
No obstante, varios Congresos locales han reformado sus leyes para permitir que los pacientes expresen en un documento notariado su decisión de no recibir tratamientos médicos en caso de padecer una enfermedad en etapa avanzada o terminal.
La Ciudad de México, capital del país, fue la primera en aprobar una ley de voluntad anticipada en 2008.
Esta legislación establece el derecho a decidir «ser sometida o no a medios, tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar su vida cuando se encuentre en etapa terminal y, por razones médicas, sea imposible mantenerla de manera natural, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona».
Hasta ahora, otras catorce leyes de voluntad anticipada han sido aprobadas en los estados de Aguascalientes (2009), Michoacán (2009), Hidalgo (2011), Guanajuato (2011), Guerrero (2012), Estado de México (2013), Colima (2013), Oaxaca (2015), Yucatán (2016), Tlaxcala (2016), Zacatecas (2018), Veracruz (2018), Sonora (2021) y Puebla (2024).
En otros cinco estados, se han aprobado legislaciones similares que regulan el derecho de enfermos terminales a recibir cuidados paliativos y rechazar tratamientos que prolonguen innecesariamente la vida, como Jalisco (2018), Nayarit (2012), Tabasco (2009), San Luis Potosí (2009) y Coahuila (2008).
En estos últimos, no se utiliza el término «voluntad anticipada» como título de la ley, pero sí regulan la eutanasia pasiva al permitir a los pacientes suspender los tratamientos si así lo desean.
Morir con dignidad es un derecho humano basado en la autonomía personal, que permite a personas con enfermedades terminales o sufrimiento intolerable decidir sobre el final de su vida sin dolor. Se considera una opción humana para evitar la prolongación artificial de una existencia marcada por el sufrimiento extremo, garantizando respeto y control hasta el último momento.
Fuentes
*www.gob.mx
*www. elpais.com
* Ley General de Salud
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