¿CUIDAS TU SANTIFICACION?

Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.
2 Corintios 7:1

La santidad es por qué Dios es santo. Los que hemos creído en el debemos de buscar la santidad.
Una vez que fuimos rescatados por Dios a través de Cristo, comienza en nuestra nueva vida un proceso de santificación progresiva, poco a poco que es una consagración, un crecimiento espiritual que terminará el momento que nos encontremos con el Padre.
Aplicación:
¿Cómo dejas que Dios siga el proceso de santificación en tu vida?
Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.
Filipenses 1:6 (NTV)

Este proceso que nos lleva parecernos a Cristo, no quiere decir que debemos ser perfectos, sino que vamos siendo moldeados para los propósitos divinos de Dios.
La santificación es la obra de Dios en nosotros, no es obra nuestra, nadie en su propia fuerza puede hacerse santo así mismo. Por ello es imprescindible depender de Él, de su Palabra y su Espíritu Santo.
El pecado interfiere en nuestra santificación, y nos aparta de la presencia de Dios.
Es vital para nuestra santificación estar a cuentas con Dios y confesarle nuestras faltas, porque el pecado afecta la comunión con el Él, y por ende, provoca conflictos en nuestra vida personal, familiar, laboral, etc.
En cambio, si la comunión con el Padre es profunda y constante, evitará que el pecado se acomode y tome lugar en el corazón. Por consecuencia, nuestro carácter seguirá el proceso de santificación.
No permitas que este proceso se paralice, vale la pena que Dios esté en primer lugar en nuestra vida. Con su ayuda nuestra santificación es un hecho.
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
1 Tesalonicenses 5:23 (RVR 1960)

Oración del día:
Padre, gracias porque lo que yo no puedo hacer, tu lo haces. Te pido que me ayudes a que dependa totalmente de ti para todo lo que quiera obtener, en especial la santidad. Ayúdame a apartarme del mal, a no tomar en poco al pecado, sino que siempre esté a cuentas contigo.
Guárdame de apartarme de ti, te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

 

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