El amor se debe poner en acción. Recordemos que un amor que no se demuestra, no es amor. Una campana que no resuena, no es una campana.
Romanos 9:1-5: “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, 2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; 4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; 5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”.
En este capítulo de Romanos 9:3, el apóstol Pablo expresa un amor abnegado extremo por sus compatriotas judíos, llegando a decir que desearía ser “anatema” (que significa: maldito o separado de Cristo) si eso lograra la salvación de Israel. Es una exageración que demuestra su profundo dolor y carga por la incredulidad de su pueblo, mostrando un espíritu de sacrificio similar al de Cristo. El amor que el apóstol Pablo tenía por su pueblo, por su nación, era un amor extremadamente grande. A tal grado, que estaba dispuesto a ser separado de Cristo, si con eso en realidad pudiese salvar a Israel. Obviamente, eso no era posible, pues Cristo ya había recibido todo el castigo de nuestra paz con Dios, y todo lo que tenía que hacer Israel, era
arrepentirse de sus pecados para con Dios, y poner su fe en Cristo Jesús. Pero lo notable, es que el apóstol Pablo estaba dispuesto por amor a Israel, a hacer cualquier sacrificio.
Reflexionemos: ¿Se parece nuestro amor por nuestro país al amor que tenía Pablo por su nación? Echemos un vistazo, a lo que estuvo dispuesto el apóstol Pablo para llevar el mensaje de salvación a todos.
POR AMOR SUFRIÓ AZOTES SIN NUMERO
2 Corintios 11:23-24: “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.
24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno”.
¿Alguna vez hemos sido azotados por andar evangelizando?
Los que hablamos la palabra de Dios hoy, nunca hemos sido azotados por andar evangelizando, ¿y alguien ha vivido eso? Creo que el apóstol Pablo no tenía un solo centímetro de su espalda sin cicatrices de los azotes que recibió por causa del evangelio.
Dice el apóstol Pablo que los azotes que había recibido por predicarle el evangelio a las naciones, no tenía número. ¡¡¡Wow eso es pagar el precio!!!
¿Por qué el apóstol Pablo estuvo dispuesto a ser azotado tanto por llevar el Evangelio a los perdidos de su nación y de otras naciones? La única explicación, es: porque los amaba en gran manera. Recordemos que él mismo dice en 1 Corintios 13:4-8, que el amor es sufrido, que todo lo sufre. Todo lo soporta. Por esto, ninguna cantidad de azotes, lo hicieron desistir de predicar el evangelio a los perdidos.
Vamos a leer el pasaje de 1 Corintios 13:4-8: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo
cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.
Es por esto, que da mucha pena con aquellos cristianos, que porque alguien no les saludó en la iglesia, porque alguien les hizo un mal gesto, porque alguien los reprendió un poco duro, porque no le permitieron ir a servir a un encuentro, no le permitieron tocar o cantar en el grupo de alabanza, o en algún otro ministerio, por eso se van de la iglesia. Es lamentable decirlo, pero eso demuestra que realmente no aman ni a Cristo ni a la iglesia, ni a los perdidos. ¡Imagínense si ellos tuvieran que sufrir azotes por causa del Evangelio!
POR AMOR SUFRIÓ NAUFRAGIOS
2 Corintios 11:25: “Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar”.
El apóstol Pablo dice en este pasaje que tres veces sufrió naufragios, y que una noche y un día estuvo como náufrago en alta mar por andar predicando el Evangelio.
Cuando el apóstol Pablo habla de “naufragios” en sus cartas, utiliza este término en dos sentidos: uno literal (sus viajes
misioneros) y otro figurado o espiritual 1 Timoteo 1:19
Permítanme explicarles ambos significados basados en el contexto bíblico:
El naufragio espiritual
1 Timoteo 1:18-20: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, 19 manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, 20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar).
En esta carta, Pablo le advierte a Timoteo que mantenga “la fe y una buena conciencia”. Advierte que algunos, al rechazar la buena conciencia, “naufragaron en la fe”.
Se refiere a una catástrofe espiritual. Imagina un barco que choca contra rocas y se destruye por completo; así, la fe de una persona puede destruirse por desobedecer a propósito lo que dicta su conciencia o por apartarse de la sana doctrina.Implica abandonar la verdad del Evangelio y vivir una vida
que deshonra a Dios. Pablo menciona ejemplos concretos como Himeneo y Alejandro, quienes fueron entregados a satanás para que “aprendieran a no blasfemar” El “naufragio” ocurre cuando se desconecta la fe (creencia) de la buena conciencia (conducta/ética).
CONCLUSIÓN:
¿Qué tanto amamos ? ¿y qué tanto amamos a los perdidos y a los caídos en la fe? ¿Se parece nuestro amor al amor del apóstol Pablo? ¿Qué tanto, estamos dispuestos a sufrir para alcanzar a los perdidos y levantar a los caídos? Tenemos todo para demostrar qué tan grande es nuestro amor por
Dios, por los caídos espiritualmente, y por los perdidos que vayan sin Dios y sin esperanza.
Estemos orando cada día por su salvación.
Compromete tu vida con Dios a ganar almas por amor y vencer cualquier obstáculo que se presente.
Y si alguno no ha recibido a Cristo, te invito a hacerlo.
Oremos.
Liberal del Sur – Periodismo Trascendente Noticias de Coatzacoalcos y el Sur de la Región